Emoción contenida la de los romeros que, un año más, y tras iniciar el camino, llegan hasta un enclave único: el Vado del Quema, donde se viven intensos momentos de auténtica emoción para las más de 60 hermandades que durante estos días pasan por este punto clave en el camino.
Declarada Fiesta de Interés Turístico de Andalucía y siendo uno de los grandes acontecimientos de Aznalcázar, el paso por el Vado de Quema se ha convertido en todo un referente para los peregrinos, sobre todo para los nuevos romeros que son bautizados en el que llaman el “Jordán de los rocieros”.
Para la alcaldesa de la localidad, Manuela Cabello, vivir el paso de las hermandades por el Vado de Quema es especial, ya que cada una transmite la emoción que lleva para reencontrarse con la Virgen del Rocío. “Cuando el Vado se llena de hermandades, de gente que camina, que se ayuda, que se apoya, que hace camino y hace hermandad. Yo como alcaldesa lo disfruto y me enorgullece”.
Con los nervios a flor de piel y la emoción reflejada en lágrimas contenidas durante la misa de romeros, la Hermandad de Aznalcázar iniciaba su camino con parada obligada en su Vado del Quema. “Es uno de los momentos más especiales para las Hermandades y para los vecinos de Aznalcázar que lo disfrutan durante todo el año, pero que lo viven de manera especial estos días”, afirmaba Cabello. “He visto un pueblo junto y unido, ha sido muy emocionante y con ese momento me quedo”, añadía.
Reencuentro con las raíces y tradiciones
Tal y como apuntaba la alcaldesa, la romería de El Rocío tiene un importante poder de atracción pues, aunque es una tradición que ha pasado de padres a hijos, también hay muchas personas que llegan de fuera que viven este momento y que ya no pueden dejar de asistir. “Ese transitar y ese camino interior que recorren los romeros hasta llegar a la aldea hace que se viva, se reflexione y esa es la magia del Rocío, porque ahí todo es convivencia y compartir y por eso todo el que hace el camino quiere repetir”, afirmaba Manuela Cabello.
Durante estos días, se unifica todo: naturaleza, espiritualidad, cantes, música, folclore, fe, devoción. “Hacer el Rocío, transitar con la gente que quieres es un momento único para volver a reencontrarse con la naturaleza, con tus raíces y con tu gente”.
Para la primera edil, el paso por el Vado de Quema es una oportunidad también para abrir las puertas del turismo a Aznalcázar, que sirva de escaparate al mundo “porque el que venga a conocer esto no habrá visto en la vida nada igual. No hay palabras para explicarlo, hay que venir a verlo y vivirlo en primera persona”.
Dispositivo de seguridad
Con respecto al dispositivo de seguridad, la alcaldesa hablaba de la gran responsabilidad que tienen porque son muchas las personas y animales que pasan por allí y otras tantas las que, sin hacer el camino, se acercan hasta el lugar para ver el paso. No obstante, la experiencia es un grado y llevan preparando y organizando el camino más de 40 años con el Plan Romero en el que todas las Administraciones se implican y ponen todo de su parte para trabajar conjuntamente y que el camino transcurra sin incidentes y sin problemas. “Tenemos mucha experiencia y, aunque es inevitable que ocurran cosas, se está preparado para afrontar cualquier incidencia y se sigue trabajando para seguir avanzando y mejorando”, decía.
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