Se volvieron a abrir las puertas de la Real Maestranza de Sevilla para celebrar la primera de la feria de San Miguel, un festejo que a priori contaba con muchos alicientes ya que volvían tres toreros con buen cartel entre la afición, como eran Morante de la Puebla, Juan Ortega y Tomás Rufo que se las verían con una corrida de García Jiménez, y donde destacó sobre todos un Morante de la Puebla inconmensurable.

La tarde fue de principio a fin para Morante de la Puebla. Cuando se abrió de capote en el recibo del primero de la tarde ya dejó claro que tenía ganas de marcar distancias y recetó un ramillete de verónicas al ralentí que ya pusieron al personal a cavilar. Pero es que en su quite lo volvió a hacer, por lo que las intenciones estaban más que manifestadas y no iba a ser una tarde más en el maratón de los cien festejos que se ha marcado esta temporada. El comienzo rodilla en tierra siguió embelesando, pero el noble de García Jiménez empezó a venirse a menos y todo se fue diluyendo poco a poco.

Pero donde vino la borrachera de toreo fue en su segundo. “Derribado”, un toro de buenas hechuras que estuvo a punto de volver para los corrales ya que se pidió con fuerza su devolución por sufrir un calambre en el recibo de capote, pero conforme iba desarrollándose su lidia se fue afianzando y lo que parecía una cojera se convirtió en un temperamento que desencadenó en genio, sobre todo por el pitón izquierdo por donde se le coló dos veces al maestro de La Puebla en el quite. Pero a Morante no le importó, y comenzó la faena, torerísimo, por alto y por bajo, muy cerrado en tablas del 4, para irse cada vez más para afuera y terminar en los terrenos del 10.

Lo que provocó Morante con su obra fue una histeria colectiva, ya que esa forma tan arrebatada, tan desgarrada, tan de verdad, no se puede corresponder de otra manera. El cigarrero puso la plaza literalmente en pie citando entre los pitones y tirando de un toro que no era nada fácil y al que había que aguantar sin dudarle para ligar los muletazos y dejar auténticos carteles de toros. Pureza en su entrega y pureza en su entender el toreo. “Eres Dios” le gritaron. Mató a la tercera y aun así cortó una oreja con mucha fuerza. Y ahí queda la duda, ¿si lo mata a la primera le hubieran dado el rabo?, posiblemente.

En el resto de la corrida pasaron más cosas, pero ya de mucha menor importancia, y gran parte de culpa la tuvieron los toros de García Jiménez, que si excluimos al tercero de la tarde, salieron desclasados y poco colaboradores para el triunfo de los toreros.

Tomás Rufo, estuvo siempre muy dispuesto y derrochando ganas. El tercero fue un toro que despertó en el tercio de banderillas y mientras duró lo entendió a la perfección, sobre todo con la mano derecha, dejándolo respirar para que cogiera fuelle y luego poder atacarle en series muy ligadas. Luego cambió de mano y acortó las distancias, pero el toro no aguantó el envite. Y además mató a la segunda lo que le hizo perder un posible trofeo.

Al último de la tarde, brindado a José Antonio Carretero que se cortó la coleta al final del festejo, también quiso darle fiesta y de hecho le sacó todo lo que tenía el toro, esta vez con el hierro de Olga Jiménez, pero tampoco fue un dechado de virtudes.

Y Juan Ortega se llevó el peor lote y con ese material poco pudo hacer, salvo el quite por verónicas al primer toro de Morante y el saludo a la verónica al suyo. Ortega venía en racha con sus triunfos este verano en Manzanares, El Puerto de Santa María y en la goyesca de Ronda, pero cuando no hay mimbres pocos cestos se pueden hacer. Ya vendrán mejores tardes porque también es un torero de los que hay que seguir muy de cerca su carrera.


FICHA DEL FESTEJO


Viernes 23 de septiembre de 2022. Plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla. 21ª corrida de abono y 1ª de la Feria de San Miguel. Más de tres cuartos de aforo y calor en los tendidos.

Cinco toros de García Jiménez y uno, el sexto, de Olga Jiménez. Bien presentados, faltos de clase y justos de fuerzas. Los mejores el encastado cuarto y el tercero, aunque éste duró poco.

Morante de la Puebla (verde manzana y oro): pinchazo y media estocada (saludos); dos pinchazos y estocada caída (aviso y oreja).
Juan Ortega (rioja y oro): pinchazo hondo tendido y un descabello (silencio); pinchazo y estocada (silencio).
Tomás Rufo (tabaco y oro): pinchazo y estocada (saludos); estocada y seis descabellos (silencio).

Entre las cuadrillas destacaron los banderilleros Sergio Blasco y Fernando Sánchez en el tercero que saludaron. Jorge Fuentes recibió un varetazo en la ingle durante la lidia en banderillas del quinto de la tarde de pronóstico leve.

José Antonio Carretero se cortó la coleta al finalizar el festejo.
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