El flamenco es su lenguaje. El piano, el instrumento que aporta el color sonoro a sus composiciones e interpretaciones. Dorantes, el artista internacional que ha llevado el flamenco por todo el mundo, reside en Mairena del Aljarafe desde más de dos décadas y se siente “muy a gusto” en el Aljarafe, porque lo tiene “todo” y es “un lugar perfecto” para componer, para perfeccionarse como artista y para analizar la situación que nos ha tocado vivir en este momento. Afirma que su obra “está impregnada” de todo lo que compone su personalidad. Se siente una persona “con mucha suerte” porque la gente haya hecho suya su obra Orobroy y confía en que pronto pueda volver a estar sobre un escenario para poder “sentir la respiración del público, ver lo que realmente ocurre con lo que yo estoy haciendo, que es lo que a mí me gusta”. Desde aljarafeymas.com agradecemos a Dorantes la entrevista que nos ha concedido coincidiendo con nuestra puesta en marcha y confiamos en que le sea otorgada en breve la Medalla de Andalucía.

Procedente de una familia de arte, pianista flamenco, natural de Lebrija e instalado en el Aljarafe, en concreto en Mairena del Aljarafe. ¿Qué le trajo hasta aquí?

Mi padre es profesor de EGB. Lo destinaron a Tomares, luego a San Juan. Me vine con 8 años y estuve viviendo con estos municipios, hasta que me independicé y me compré una casa en Mairena y llevo unos 25 años viviendo aquí.

¿Esta tierra es la inspiración de un artista como Dorantes?

Es una tierra con unas connotaciones muy especiales. En el Aljarafe hay un kilómetro de distancia o menos entre un pueblo y otro y en el medio hay olivos, campo. Además combina estar en una ciudad con todos los servicios, con poder ir al campo y olvidarte de la ciudad. Dos connotaciones muy bonitas y por eso no me voy de aquí ni a tiros. Me dijeron de irme a Madrid, pero qué va, aquí estoy criando a mis hijos y aquí lo tengo todo para la inspiración, para esos paseos que me doy muchas mañanas temprano, con la bicicleta, que me encanta…, aquí lo tengo todo.

Y a pesar de todo esto, un momento como el de pandemia que estamos viviendo, ¿a un artista le paraliza o le hace sacar otras cualidades que tenía dentro?

Reconozco que al principio me dejó en estado de shock. Volvía de un viaje de fuera de España y me encontré con todo lo que estaba pasando y desde entonces no he vuelto a salir al extranjero. Sí que afecta. Hay mucha gente que me llama porque tiene ganas de hacer cosas y estamos programando para junio, julio, pero con mucha prudencia. Todo este tiempo que estoy ahora en casa, leo mucho. Me gusta mucho la filosofía, diferentes tratados de orquestaciones… lo que estoy haciendo es preparándome y componiendo e intentado perfeccionarme como músico, sin dejar de pensar en lo que está pasando.

Como persona y como artista, ¿una situación así deja alguna huella de algún tipo?

Sí que deja huella a todo el mundo. A todos nos afecta. Hay estudios que hablan de un pequeño trauma a esta generación. A mí como músico y como artista también. Siempre me ocupo de recibir todo lo que pasa a mi alrededor para luego llevarlo al piano y a la estética sonora. Intento estar pendiente de todo lo que sucede a mi alrededor. Lo que está pasando es duro y sí que se nota en mi música, que está teñida de esta actualidad.



¿Qué se está plasmando en su partitura en este momento, qué sale de esa mente prodigiosa?

Ahora no soy capaz de analizar dónde está el cambio de lo que estoy creando en este momento, noto algo, pero... Yo creo que una vez que pase todo y vuelva a escucharlo, podré tener una capacidad de análisis de lo que me está ocurriendo y de lo que está ocurriendo a mi obra, pero no sabría decirte en este aspecto, no lo sé, pero sí que hay algo distinto.

Dadas las circunstancias, es difícil ver a Dorantes en directo en estos momentos. No sé si tiene previsto hacer algo online o está pensando en otras fórmulas.

Tanto mi equipo como yo estamos barajando cosas y una de ellas es usar internet para dar pequeños conciertos que está muy bien, pero yo tengo la esperanza de volver al escenario, que es lo que realmente me gusta, el contacto con la gente. Me llaman, hay ofertas, pero todo con una prudencia tremenda. Haremos cosas por internet, pero realmente lo que quiero es subirme a un escenario y sentir la respiración del público, ver lo que está ocurriendo con lo que yo estoy haciendo, cómo estoy acariciando los corazones, cómo lo recibo… Todo eso es lo que a mí siempre me ha gustado. Si hubiera alguna manera de conseguirlo a través de estos medios, lo buscaré. Lo que toca ahora es tener paciencia y esperar y todas las posibilidades que se puedan llevar adelante, las llevaremos a cabo con prudencia, pero ahora toca esperar para conseguir lo que realmente deseo y lo que me llena.

Su obra en general llega mucho a la gente, pero hay alguna en particular que se han convertido en la banda sonora de muchas personas. ¿Cómo se lleva eso de que una obra tuya sea el sonido que lleva alguien en el móvil o lo que se escucha en una sintonía de televisión…?

Pues muy bonito, eso es precioso, un regalo. Algo que me ha tocado y no todo el mundo lo tiene. A muchos compositores les gustaría, y yo no por mérito, sino por suerte que he tenido. Y Orobroy es un tema que ya no es mío, es del pueblo. Lo usan para todo: para casarse, para un montón de actos y lo sienten como suyo y lo usan a diario y eso es lo más bonito que hay. Algo que he creado yo y que la gente lo hace suyo y lo usa, es un regalo y lo tomo así como una suerte tremenda que me haya pasado esto.

La Roda del viento es el último disco que llega en un momento de madurez artística. ¿Cómo define esta obra?

La Roda del viento trata de describir lo que sintieron esos 254 marineros en esa hazaña de la primera vuelta al mundo, yo creo que la más grande que se ha hecho hasta ahora en la historia. Había que llevarlo al mundo de la música y cumplir con ese encargo que me hizo la Bienal en 2018, que yo afronté como un reto. Trasladar al sonido lo que esos marineros sintieron era un reto, y contar con una orquesta de cámara, con una coral y que todo fuese escrito también, porque en el flamenco no se suele escribir, pero yo lo tengo todo en la partitura. Me apetecía llevar al papel la música que yo hago, mi disciplina y lo he hecho con mucha ilusión y como un reto para poder escribir para un grupo más grande.

Y no deja de ser un reto añadido contar con música lo que otras veces se relata con palabras. Una historia a la que le pone música flamenca y además con piano, que es una de las características fundamentales de su obra. Normalmente se asocia el flamenco a la guitarra, pero en este caso, su obra entera está fundamentada sobre todo en el piano.

Sí, yo siempre parto de la idea de que los instrumentos sólo aportan timbre, un color sonoro, y que el que realmente da idea y concepto rítmico, melódico y un montón de aspectos que tiene la música, además de sentimiento, es el creador o el intérprete. A los instrumentos, la vida se la da el intérprete. En mi caso, yo soy flamenco y este piano va a sonar flamenco. Si viene un pianista de jazz, va a sonar a jazz; si es clásico, clásico. Partiendo de eso, los instrumentos no importan, sino el instrumentista, y en mi caso, yo soy flamenco y puedo tocar una gaita que va a sonar a flamenco, porque es mi lenguaje y no tengo otro. Partiendo de ahí, me es más fácil afrontar las composiciones para orquesta de cámara o cuarteto de cuerda, de viento, de madera… Todo eso lo abordo desde el punto de vista del flamenco y al final suena flamenco, claro.



¿Se consigue así dar una identidad única a sus composiciones? ¿Imprime autenticidad a su obra?, porque la obra de Dorantes se identifica rápidamente.

Yo tengo mi personalidad, mi forma de ver la vida, mi escala de valores, todo lo que me han enseñado desde pequeño…, y todo eso se refleja en mis creaciones. Mi obra está impregnada de lo que soy yo. Es muy importante tener personalidad en todas las artes y es importante que cuando vean obras tuyas, te vean a ti individualmente.

¿Suena de otra manera el flamenco cuando lo compone o lo interpreta Dorantes?

Suena a mi manera, suena el concepto que yo tengo del flamenco. Mi familia, los Peña, enraizada con esa parte de Utrera, con los Carrasco de Jerez, con Lebrija… Ese triángulo me ha impregnado de la pureza del flamenco, ese que se vive en familia. Para nosotros el flamenco no es algo que usamos y nos divierte, sino algo que necesitamos para comunicarnos entre nosotros a través de una fiesta elegante que necesitamos para escucharnos mutuamente. Yo escucho a mi hermano cantar y sé si está mal o no. Eso es lo que yo he aprendido del flamenco. Para mí el flamenco es una forma de vida, una escala de valores, una filosofía de vida, yo me he educado a través del flamenco. Luego decidí estudiar en el Conservatorio y todo eso impregna mi música y la hace mía, porque nace de mí con toda esa influencia que da un carácter propio y suena a mí cuando yo hago flamenco.

Usted que es una persona que lleva su arte por todo el mundo, ¿cómo ve que se percibe el flamenco fuera y dentro de España, y si influye la edad de la persona que está viendo un espectáculo flamenco de Dorantes?

Respecto al extranjero, he tenido varias etapas. Al principio salía a festivales de jazz, música clásica, de world music y no me conocían. Yo iba con la bandejita de mi flamenco y notaba que sentían, que decían esto qué es lo que es. Esta música es tremenda, porque el flamenco entra en ti, no pide permiso y te revuelve el alma. El flamenco tiene el poder de la expresión. Luego tuve una época en la ya me conocían. Iba a festivales de jazz, me llamaban casi todos los años, y yo sabía que tenía un potencial que me diferenciaba de otros músicos que tocaban en ese mismo festival, que era el flamenco, que fuera lo sienten muchísimo. Un día he dado un concierto y me han pedido que al día siguiente lo diera para niños, niños alemanes, ingleses o franceses para enseñarles lo que es el flamenco. Y se ponen a escuchar y a preguntar con mucha inquietud. El flamenco tiene un poder tremendo, tiene una capacidad de expresión o un tipo de expresión que no la tiene otro tipo de música.



Yo sé que usted es una persona de retos. ¿Cuáles tiene por delante o cuáles le gustaría asumir?

Vuelvo otra vez a los estudios. Esto que nos está pasando, por una parte es muy dramático y por otra, a mí me otorga tiempo. Antes estaba dentro de un ritmo que me iba empujando y ahora que tengo tiempo, estoy estudiando las biografías de diferentes compositores y estoy escribiendo para gran orquesta. Estoy estudiando sobre la parte de los gitanos en el Holocausto y estoy componiendo un disco a piano solo. Llevar el mundo del Holocausto gitano a una gran orquesta, para mí también es un reto y lo estoy abordando, como el disco a piano solo, que también es otro reto.

Le agradecemos mucho que nos haya concedido esta entrevista para este nuevo medio de comunicación de la comarca del Aljarafe, aljarafeymas.com

Estoy a gustísimo en Mairena y en el Aljarafe y cada vez que vengo de fuera, noto la diferencia y doy gracias a Dios por poder vivir en este rincón del mundo que no hay otro igual y os doy la bienvenida y os deseo mucha suerte con vuestro proyecto.
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